«SOLO QUIERO VER MI SALDO» — EL MILLONARIO SE RIÓ… HASTA QUE VIÓ LA PANTALLA

«SOLO QUIERO VER MI SALDO» — EL MILLONARIO SE RIÓ… HASTA QUE VIÓ LA PANTALLA

BytomNews

Solo quería ver su saldo.

Eso fue lo que dijo el niño de zapatillas gastadas y camiseta de segunda mano cuando entró, sin temblar, en la zona VIP del edificio financiero más caro de la ciudad. Tenía diez años, el pelo un poco despeinado y una carpeta transparente apretada contra el pecho como si fuera un tesoro. A su alrededor, mármol brillante, cristal, trajes caros, copas de champán. Nada estaba hecho para gente como él.

Se acercó al mostrador de cristal. El gerente, un hombre alto, con el pelo engominado y una sonrisa que no llegaba a los ojos, atendía a unos inversores entre risas forzadas. Nadie se fijó en el niño hasta que su voz, baja pero firme, cortó el aire acondicionado del lugar.

—Señor… solo quiero consultar mi saldo.

Las conversaciones se detuvieron por un segundo, como si alguien hubiera dicho una grosería en mitad de una misa. Luego vinieron las risas. Risas cortas, condescendientes, de esas que no hacen ruido pero hieren.

—¿Tu saldo? —el gerente frunció el ceño, mirándolo de arriba abajo—. ¿De qué cuenta, muchacho? ¿De la alcancía?

Algunos invitados soltaron carcajadas. Un hombre delgado, de traje gris y copa en mano, susurró a la mujer que lo acompañaba:

—Seguro es hijo de alguna limpiadora. Encontró un hueco en la seguridad y se metió aquí… creyendo que es importante.

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