El granjero cabalgaba con su novia — y quedó paralizado al ver a su exesposa embarazada

Capítulo 1: El Encuentro

Emiliano cabalgaba con arrogancia y tranquilidad junto a su nueva prometida, Paulina, por los caminos polvorientos de los Altos de Jalisco, cuando la vio. Era su exesposa Valeria, cargando pesados leños de mezquite hacia el granero, con un vientre abultado, enorme, de unos 7 meses de embarazo.

En ese instante, bajo el sol abrazador de México, Emiliano hizo los cálculos mentales y su sangre se congeló en sus venas. Ese bebé era suyo y él no tenía ni la menor idea.

Capítulo 2: El Pasado

Emiliano y Valeria se habían casado jóvenes en la parroquia del pueblo. Él tenía 26 años, ella 23. Habían estado enamorados, o al menos habían creído fervientemente estarlo.

Los primeros años fueron buenos, llenos de trabajo y sueños. Trabajaban juntos en la pequeña propiedad, el rancho Los Girasoles, que habían heredado del padre de Valeria.

Pero Emiliano comenzó a querer más. La ambición lo mordió. Quería expandirse, comprar más hectáreas, exportar tequila, abrir negocios en Guadalajara.

Valeria no quería nada de eso. “Tenemos suficiente, Emiliano, ¿para qué necesitas más?”, le decía ella.

Las peleas se volvieron frecuentes en la cena, nunca violentas, pero sí dolorosas, desgastantes. Hasta que un día, después de 8 años de matrimonio, se sentaron a la mesa de madera y se miraron con profunda tristeza.

“No podemos seguir así”, dijo Emiliano con voz cansada.

“Sí, no podemos”, respondió Valeria con lágrimas en los ojos.

Se divorciaron amigablemente, sin rencores, porque todavía se respetaban lo suficiente para no destruirse el uno al otro.

Capítulo 3: La Revelación

Emiliano se mudó a la ciudad de Guadalajara, comenzó a expandir sus negocios, compró propiedades, contrató empleados y se hizo un nombre.

Tres semanas después del divorcio, conoció a Paulina, hija de un ascendado rico de Zapopán. Hermosa, educada, elegante y lo más importante, compartía su visión de grandeza y poder.

Se comprometieron 6 meses después del divorcio.

Pero Valeria, tres semanas después de firmar los papeles, había descubierto que estaba embarazada. No sabía que Emiliano se había comprometido con Paulina.

Capítulo 4: La Confrontación

Emiliano se detuvo en seco al ver a Valeria cargando leña. Desmontó y caminó hacia ella.

“Valeria, ¿estás embarazada?”, preguntó, intentando mantener la calma.

Ella lo miró con ojos llenos de dolor y orgullo. “Sí, estoy embarazada. Y es tuyo.”

Emiliano sintió que el mundo se detenía. “¿Por qué no me dijiste?”, preguntó, su voz temblando.

“Lo intenté”, respondió Valeria. “Fui a Guadalajara, pero tu prometida me dijo que estabas ocupado construyendo tu nueva vida.”

Emiliano se volvió hacia Paulina, que estaba parada a distancia, con una mirada de culpa en sus ojos.

Capítulo 5: La Decisión

Emiliano pasó las siguientes semanas intentando acercarse a Valeria, pero ella lo rechazaba.

Hasta que un día, se arrodilló frente a ella en la tierra y le pidió perdón.

“Valeria, cometí un error enorme. Quiero estar ahí para mi hijo. Quiero ser su padre.”

Valeria lo miró con ojos llenos de lágrimas. “¿Y qué hay de Paulina?”, preguntó.

“La he dejado”, respondió Emiliano. “No la amo. Te amo a ti y a nuestro hijo.”

Capítulo 6: El Nuevo Comienzo

Valeria aceptó darle una oportunidad a Emiliano. Comenzaron a reconstruir su relación, a ser padres juntos.

Se casaron en una ceremonia sencilla en la capilla del pueblo. Don Augusto, el padre de Emiliano, asistió humilde, pidiendo perdón y conociendo a su nieto.

Emiliano vendió la mayoría de sus negocios en la ciudad para enfocarse en el rancho y su familia.

Epílogo

Años después, Emiliano y Valeria estaban en el porche de su casa, viendo a sus hijos jugar en el jardín.

“¿Recuerdas cuando te dije que casi pierdo lo más importante por buscar lo que no necesitaba?”, preguntó Emiliano, tomando la mano de Valeria.

“Sí”, respondió ella, sonriendo. “Y me dijiste que la verdadera riqueza no está en las hectáreas, sino en despertar al lado de quien amas.”

Emiliano sonrió, besando la mano de Valeria. “Te amo, Valeria. Gracias por darme una segunda oportunidad.”

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