El 7 de septiembre de 2007, un piloto comercial desapareció con 2,000000es dólar. Andrés Villamisar tenía 42 años. Llevaba 15 años casado. Tenía dos hijos, una casa en las afueras de la Ciudad de México, un historial laboral impecable, ninguna deuda registrada, ningún antecedente penal. El viernes 7 de septiembre por la mañana abordó su vuelo de rutina hacia Miami.

Esa misma tarde, durante la escala, no regresó al avión. Tampoco lo hizo Daniela Restrepo, azafata de 28 años asignada a ese mismo vuelo. 48 horas después, la aerolínea reportó su ausencia. La esposa de Andrés, Carolina Mendoza, presentó una denuncia formal ante la Procuraduría General de la República. Las autoridades estadounidenses iniciaron una búsqueda en Miami.
No encontraron rastro de ninguno de los dos. Tres días más tarde, la compañía aseguradora Protección Global SA descubrió un faltante de 2 millones de dólares en una cuenta corporativa vinculada a operaciones internacionales. La auditoría interna identificó irregularidades en transferencias realizadas desde el Departamento de Operaciones Aéreas.
Andrés Villamizar tenía acceso autorizado a esos sistemas. La hipótesis oficial fue simple: fuga planificada, fraude financiero, posible complicidad entre ambos tripulantes. 6 meses después, el cuerpo carbonizado de Andrés Villamizar fue hallado dentro de un vehículo incendiado en una carretera del estado de Guanajuato. La autopsia reveló presencia de benzodiacepinas en niveles letales.
Fue drogado antes de morir. El fuego fue provocado. No hubo accidente. Daniel Arrestrepo nunca apareció. El dinero nunca fue recuperado. El caso quedó abierto. Sin sospechosos, sin testigos, sin resolución. ¿Quién era realmente Daniel Arrestrepo? ¿Planeó el asesinato desde el principio o alguien más estaba involucrado? Andrés Villamizar nació el 22 de abril de 1965 en Monterrey, Nuevo León.
era el segundo hijo de una familia de clase media. Su padre trabajaba en una fábrica textil. Su madre era maestra de primaria. Desde joven mostró interés por la aviación. A los 18 años ingresó a la escuela de pilotos comerciales en Guadalajara. Obtuvo su licencia a los 21 años. Comenzó a volar rutas regionales para una aerolínea de carga.
En 1992 fue contratado por Aeroméxico, una de las compañías más importantes del país. En 1992 conoció a Carolina Mendoza durante una reunión social en la Ciudad de México. Ella trabajaba como contadora en una empresa de importaciones. Se casaron al año siguiente. Tuvieron dos hijos, uno en 1994, otro en 1997. La vida de Andrés era rutinaria.
Volaba 4 días a la semana, rutas cortas hacia Estados Unidos, principalmente Miami y Houston. Pasaba los fines de semana con su familia, asistía a eventos escolares de sus hijos. Pagaba sus cuentas a tiempo, no había señales de problemas financieros ni maritales. Carolina declaró posteriormente que todo parecía normal hasta mediados de 2007.
Andrés comenzó a llegar tarde a casa. se mostraba distraído, revisaba su teléfono con más frecuencia. Cuando ella preguntaba, él respondía con vaguedades sobre cambios en los horarios de vuelo. Daniela Restrepo había sido contratada por la aerolínea en enero de 2006. Su expediente laboral indicaba que era colombiana, nacida en Medellín.
Tenía 26 años al momento de su contratación. Presentó documentos migratorios en regla. Completó el programa de capacitación sin incidentes. Fue asignada a vuelos internacionales en marzo de 2006. Los compañeros de trabajo la describieron como amable, profesional, reservada. No socializaba mucho fuera del trabajo.
No compartía detalles sobre su vida personal. Nadie conocía a su familia, nadie había visitado su departamento. En algún momento, entre enero y junio de 2007, Andrés y Daniela iniciaron una relación. No hay registro exacto de cuándo comenzó. Los investigadores encontraron mensajes de texto borrados en el teléfono de Andrés.
Los técnicos forenses lograron recuperar fragmentos. Uno de los mensajes fechado el 15 de junio de 2007 decía, “Ya está todo listo, dos semanas más y desaparecemos.” Otro mensaje del 27 de agosto decía confirmado. Miami 7 de septiembre, no falles. El 7 de septiembre de 2007, el vuelo AM347 despegó del aeropuerto internacional Benito Juárez a las 8 de la mañana con destino a Miami.
Andrés Villamizar era el capitán. Daniel Arrestrepo formaba parte de la tripulación de cabina. El vuelo transcurrió sin incidentes. Aterrizaron en Miami a las 2 de la tarde, hora local. El protocolo habitual indicaba que la tripulación debía permanecer en el hotel asignado durante la escala. El vuelo de regreso estaba programado para las 10 de la mañana del día siguiente.
A las 4 de la tarde, Andrés Villamizar salió del hotel. Le dijo al copiloto que iría a hacer algunas compras. Daniela Arestrepo había salido una hora antes. Ninguno de los dos regresó. A las 9 de la noche, elcoordinador de tripulación intentó comunicarse con ambos. No hubo respuesta. A las 11 de la noche, el gerente de operaciones en Miami reportó la situación a las oficinas centrales en México.
Al día siguiente, el vuelo fue cancelado. La aerolínea presentó un reporte formal ante las autoridades estadounidenses. La policía de Miami revisó las cámaras de seguridad del hotel. Andrés fue visto saliendo solo, caminando hacia el estacionamiento. Daniela había salido del hotel con una maleta pequeña abordando un taxi. El taxi fue rastreado.
El conductor declaró que la llevó hasta un centro comercial en Coral Gables. La dejó en la entrada principal. No recordaba más detalles. Las autoridades revisaron las cámaras del centro comercial. Daniela fue vista entrando a las 3:30 de la tarde. Salió 40 minutos después, caminó hacia el estacionamiento. Subió a un vehículo sedán color oscuro.
El ángulo de las cámaras no permitió identificar la matrícula ni al conductor. Andrés Villamisar fue visto por última vez en el estacionamiento del hotel a las 4:10 de la tarde. Subió a un automóvil rentado a su nombre. Salió del hotel en dirección norte. Las cámaras de tráfico lo registraron pasando por la autopsia 95 a las 4:22 de la tarde.
Después de eso no hubo más rastros. Carolina Mendoza fue notificada al día siguiente. Declaró que había hablado con Andrés la noche anterior al vuelo. Todo parecía normal. Él le dijo que regresaría el sábado por la tarde como siempre. La Procuraduría General de la República inició una investigación formal el 10 de septiembre.
solicitó cooperación a las autoridades estadounidenses. Revisaron cuentas bancarias, registros telefónicos, movimientos migratorios. El 11 de septiembre, un auditor de la aseguradora protección global SA notó irregularidades en una cuenta corporativa. Faltaban 2 millones de dólares.
Las transferencias habían sido realizadas el 5 de septiembre, dos días antes de la desaparición. El dinero fue transferido a tres cuentas diferentes, una en Panamá, otra en Costa Rica, una tercera en las Islas Caimán. Las tres cuentas fueron abiertas en agosto de 2007 con documentos que resultaron ser falsos. Los investigadores rastrearon las cuentas.
El dinero fue retirado en efectivo el 8 de septiembre en Panamá. Después de eso, no hubo más movimientos. Las cuentas quedaron vacías. El 15 de septiembre, un testigo contactó a la policía de Miami. Declaró haber visto a un hombre con características similares a Andrés Villamizar en una gasolinera cerca de los callos de Florida el 8 de septiembre.
Las autoridades revisaron las cámaras de seguridad de la gasolinera. Las imágenes no eran concluyentes. El hombre usaba gorra y gafas de sol. Pagó en efectivo. No habló con nadie. Los investigadores siguieron esa línea, revisaron hoteles, marinas, registros de alquiler de embarcaciones en los callos, no encontraron nada. El 22 de septiembre, otro testigo reportó haber visto a una mujer parecida a Daniela Restrepo en un hotel de Cancún.
La policía federal mexicana envió a agentes a verificar. El hotel confirmó que una mujer con ese nombre se había registrado el 9 de septiembre. usó un pasaporte colombiano. Los agentes solicitaron una copia del pasaporte. El documento parecía legítimo. Sin embargo, al verificar con las autoridades colombianas, descubrieron que el número de pasaporte no existía en sus registros. Era falsificado.
El hotel proporcionó imágenes de las cámaras de seguridad. La mujer usaba sombrero y gafas grandes. No hablaba español con acento colombiano. El personal recordaba que hablaba inglés la mayor parte del tiempo. Se hospedó durante tres noches, pagó en efectivo. Salió del hotel el 12 de septiembre por la mañana.
Un taxi la llevó al aeropuerto. No hay registro de vuelos reservados a su nombre desde Cancún ese día. Los investigadores ampliaron la búsqueda, revisaron vuelos privados, cruces fronterizos terrestres, puertos marítimos. No encontraron nada. El 29 de septiembre, la familia de Andrés organizó una conferencia de prensa.
Carolina Mendoza apareció junto a sus dos hijos, suplicó información. ofreció una recompensa de 50,000 pesos. Las redes sociales se llenaron de especulaciones. Algunos creían que Andrés había sido secuestrado. Otros pensaban que había planeado todo y estaba viviendo en algún lugar del Caribe.
Ninguno de los rumores llevó a pistas concretas. A mediados de octubre, la investigación se estancó. Las autoridades estadounidenses cerraron el caso en su jurisdicción por falta de pruebas. La Procuraduría Mexicana mantuvo el expediente abierto, pero sin avances significativos. Carolina Mendoza contrató a un investigador privado.
Revisó las pertenencias de Andrés. Encontró un teléfono celular escondido en el garaje dentro de una caja de herramientas. El dispositivo estaba apagado. Lo encendió. Había mensajes borrados. Llevó elteléfono a un técnico forense. Recuperaron conversaciones entre Andrés y Daniela. Los mensajes confirmaban la relación, también revelaban detalles del plan.
Un mensaje del 20 de agosto decía, “Todo está listo, las cuentas están abiertas, el dinero se transfiere el cinco.” Otro mensaje del primero de septiembre decía, “Nos vemos en Miami, después desaparecemos para siempre.” Carolina entregó el teléfono a las autoridades. Los fiscales analizaron los mensajes. Confirmaron que Andrés había participado voluntariamente en el fraude.
Sin embargo, no había pruebas que indicaran que él planeara quedarse con el dinero de forma definitiva. Los investigadores comenzaron a dudar. ¿Realmente Andrés planeó huir con Daniela o ella lo manipuló desde el principio? Revisaron el historial de Daniela Restrepo. Sus documentos laborales indicaban que había trabajado anteriormente en dos aerolíneas en Colombia. Contactaron a esas empresas.
Ninguna tenía registro de una empleada con ese nombre. Buscaron en bases de datos colombianas. No había registro civil de una persona llamada Daniela Restrepo con la fecha de nacimiento que ella proporcionó. Las autoridades migratorias colombianas confirmaron que su pasaporte era falso. La identidad completa de Daniela Arrestrepo era una invención.
A finales de octubre la investigación se paralizó por completo. No había pistas nuevas, no había testigos creíbles, no había evidencia física. Carolina dejó de hablar con la prensa, dejó de contratar investigadores, aceptó que probablemente nunca sabría la verdad. Si esta historia te tiene intrigado, suscríbete al canal y deja tu like para más casos como este.
El 3 de marzo de 2008, un trabajador rural encontró un vehículo incendiado en una carretera secundaria cerca de Celaya, Guanajuato. El automóvil estaba completamente calcinado. Había restos humanos en el interior. La policía estatal acudió al lugar. El vehículo no tenía placas. El número de serie estaba destruido por el fuego.
Los restos corporales estaban carbonizados, imposibles de identificar visualmente. Los forenses extrajeron los restos, los enviaron al Instituto de Ciencias Forenses de la Ciudad de México para análisis, obtuvieron muestras de tejido óseo, realizaron pruebas de ADN. Tres semanas después, el 26 de marzo, llegaron los resultados.
El cuerpo pertenecía a Andrés Villamizar. La noticia fue comunicada a Carolina Mendoza. Ella acudió a reconocer formalmente los restos mediante documentación dental y registros médicos previos. La identificación fue confirmada. La autopsia reveló datos cruciales. Andrés había muerto antes del incendio. No había signos de inhalación de humo.
Eso significaba que no estaba vivo cuando el vehículo fue quemado. Los toxicólogos encontraron altos niveles de benensodiaceepinas en los restos óseos. La concentración era suficiente para causar pérdida de conciencia y paro respiratorio. Andrés fue drogado. El informe forense estableció la causa de muerte como intoxicación aguda por benzodiacepinas.
El incendio fue provocado después de la muerte para destruir evidencia. Los investigadores buscaron el origen del vehículo. Rastrearon todos los autos rentados en Florida entre el 7 y el 10 de septiembre. Uno de ellos nunca fue devuelto. Había sido rentado con documentos falsos el 8 de septiembre en Miami.
Las autoridades revisaron las cámaras de la agencia de renta. Una mujer joven firmó el contrato. Usaba peluca rubia y lentes oscuros. Pagó en efectivo. Dio una dirección falsa. El vehículo cruzó la frontera hacia México el 9 de septiembre por Laredo, Texas. Las cámaras fronterizas registraron el cruce. Había dos personas dentro, una mujer conduciendo, un hombre en el asiento del pasajero. El hombre parecía dormido.
Las autoridades estadounidenses y mexicanas coordinaron esfuerzos, revisaron cámaras de carretera. El vehículo fue visto en varias ocasiones entre el 9 y el 11 de septiembre, siempre viajando hacia el centro de México. La última imagen del vehículo fue capturada el 11 de septiembre en una gasolinera en Querétaro.
La mujer llenó el tanque, pagó en efectivo, no entró a la tienda. Después de eso, el vehículo desapareció hasta que fue encontrado incendiado 5 meses después. El caso fue reasignado a la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada. Los fiscales consideraron que el nivel de planificación sugería la participación de más personas.
Los investigadores analizaron los mensajes recuperados del teléfono de Andrés. Encontraron un número de contacto que no estaba registrado. El número había sido desactivado días después de la desaparición. Solicitaron registros a la compañía telefónica. El número fue adquirido con documentos falsos. Había sido usado durante solo 4 meses.
La mayoría de las llamadas fueron hacia el teléfono de Andrés. Revisaron las grabaciones de las llamadas realizadasentre Andrés y ese número. No había audio. El servicio de almacenamiento había expirado. Los investigadores rastrearon las ubicaciones de las antenas que captaron las señales. El número había estado activo principalmente en la Ciudad de México, entre mayo y septiembre de 2007.
Después del 7 de septiembre, el número mostró actividad en Miami, luego en Laredo, después en varias ciudades del centro de México. La última conexión registrada fue el 14 de septiembre de 2007 en Guadalajara. Después de eso, el número fue desactivado permanentemente. Los fiscales solicitaron acceso a cámaras de seguridad en Guadalajara durante esos días.
Revisaron hoteles, estaciones de autobuses, aeropuertos. No encontraron coincidencias claras. El equipo forense revisó nuevamente el vehículo incendiado. Encontraron fragmentos de vidrio en el interior. El análisis determinó que provenían de una botella de licor. También encontraron rastros de acelerante, probablemente gasolina.
Los investigadores concluyeron que Andrés fue drogado, probablemente mediante una bebida. Después perdió la consciencia, fue colocado en el vehículo. El vehículo fue llevado a una zona aislada, fue rociado con gasolina, fue incendiado. No había señales de lucha. Andrés no intentó escapar. Todo indicaba que estaba completamente inconsciente cuando ocurrió el incendio.
En mayo de 2008, los investigadores recibieron una llamada anónima. Una mujer declaró tener información sobre Daniela Restrepo. Dijo que trabajó con ella en un bar en Acapulco durante 2004. Daniela usaba otro nombre en ese entonces. La mujer proporcionó el nombre Sofía Paredes. Describió a Daniela como calculadora, ambiciosa, dispuesta a cualquier cosa para obtener dinero.
Los investigadores buscaron registros de Sofía Paredes. Encontraron una identificación oficial emitida en Guerrero en 2003. La fotografía coincidía con las imágenes de Daniela Restrepo obtenidas de las cámaras de seguridad. Sofía Paredes había sido arrestada en 2005 en Tijuana por uso de documentos falsos.
Pasó 6 meses en prisión. Fue liberada en enero de 2006. Dos meses después de su liberación, Daniela Arrestrepo presentó su solicitud de empleo en la aerolínea. Los investigadores confirmaron que eran la misma persona. Revisaron el historial completo de Sofía Paredes, nacida en Oaxaca en 1979. Abandonó su hogar a los 17 años.
Trabajó en diferentes ciudades bajo diferentes nombres. Tuvo varios arrestos menores, fraude, falsificación de documentos, robo. En 2003 fue investigada por su posible participación en un esquema de estafa en Monterrey. No hubo suficientes pruebas para procesarla. El caso fue archivado. Los investigadores entrevistaron a personas que la conocieron.
Todos describieron un patrón similar. Era encantadora al principio. Ganaba confianza rápidamente, después desaparecía con dinero o propiedades de valor. Un antiguo novio declaró que ella le robó 30,000 pesos en 2002. Él no presentó denuncia porque ella lo amenazó con acusarlo de agresión. Otra persona declaró que en 2004 Sofía se hizo pasar por agente de bienes raíces.
convenció a varias personas de entregar depósitos para propiedades que nunca existieron. Desapareció con el dinero. Los fiscales concluyeron que Daniela Restrepo, cuyo nombre real era Sofía Paredes, era una estafadora profesional. Había usado múltiples identidades a lo largo de los años. Había cometido fraudes en diferentes estados.
El plan con Andrés Villamizar no fue improvisado, fue cuidadosamente diseñado. Ella lo sedujo, lo convenció de robar el dinero, lo manipuló para que huyera con ella, después lo asesinó y desapareció con los millones de dólares. En junio de 2008, los investigadores lanzaron una orden de apreensón nacional contra Sofía Paredes, también conocida como Daniela Restrepo.
Difundieron su fotografía en medios de comunicación. Solicitaron apoyo internacional a través de Interpol. No hubo respuestas inmediatas. Los fiscales revisaron todos los registros migratorios. No había registro de salida del país bajo ninguno de los nombres conocidos. Eso significaba que o bien usó otra identidad para salir o bien nunca salió de México.
El equipo de investigación entrevistó nuevamente a compañeros de trabajo de la aerolínea. Uno de ellos recordó que Daniela mencionó una vez tener familia en Veracruz. Nunca dio detalles específicos. Los investigadores viajaron a Veracruz. revisaron registros civiles, no encontraron familiares directos de Sofía Paredes ni de Daniela Restrepo.
En julio, un hombre contactó a las autoridades desde Puebla. Declaró que en octubre de 2007 una mujer que coincidía con la descripción de Daniela había alquilado un departamento en su edificio. Usó el nombre Patricia Salazar. Pagó tres meses por adelantado en efectivo. Se fue en diciembre sin avisar. Los investigadores acudieron al edificio.
El departamento ya estaba ocupado por otros inquilinos. Elpropietario no guardó copias de los documentos que ella presentó. Entrevistaron a vecinos. Nadie la recordaba bien. Decían que era callada, salía poco, no hablaba con nadie. Uno de los vecinos recordó que ella había mencionado que trabajaba desde casa como diseñadora gráfica.
Nunca la vieron con visitas. Los investigadores solicitaron acceso a las cámaras de seguridad del edificio. Las grabaciones habían sido borradas automáticamente después de 90 días. No había material disponible. En agosto de 2008 llegó un reporte desde Guadalajara. Una trabajadora social recordó haber atendido a una mujer con características similares en enero de 2008.
La mujer buscaba información sobre programas de vivienda. usó el nombre Gabriela Núñez. Los investigadores rastrearon ese nombre. Encontraron un registro de apertura de cuenta bancaria en Guadalajara en enero de 2008. La cuenta tuvo actividad durante dos meses. Fueron depositados 50,000 pesos en efectivo.
Después el dinero fue retirado completamente. La cuenta fue cerrada en marzo. El banco proporcionó imágenes de las cámaras de seguridad. La mujer usaba gorra y bufanda. Era imposible identificarla con certeza. Esa fue la última pista concreta. No olvides suscribirte y dejar tu like si quieres más investigaciones como esta. En septiembre de 2008, la Procuraduría General de la República emitió un comunicado oficial.
El caso de Andrés Villamizar fue clasificado como homicidio doloso. Sofía Paredes, también conocida como Daniela Restrepo, fue identificada como la principal sospechosa. La orden de apreensión permanecía activa. La recompensa por información fue aumentada a 200,000 pesos. No hubo arrestos. En octubre de 2008, Carolina Mendoza ofreció su última entrevista pública.
Declaró que había aceptado que probablemente nunca sabría toda la verdad. Dijo que intentaba concentrarse en sus hijos. Pidió a los medios que respetaran su privacidad. Andrés Villamisar fue sepultado en un cementerio en Monterrey. Su familia no realizó ceremonias públicas. Los investigadores continuaron revisando reportes esporádicos.
Hubo avistamientos reportados en diferentes ciudades. Ninguno fue confirmado. En 2009, un turista estadounidense reportó haber visto a una mujer parecida a Daniela en Velice. Las autoridades locales investigaron, no encontraron nada. En 2010, alguien reportó haberla visto en Argentina. La Interpol envió agentes.
El reporte resultó ser falso. En 2011, la Procuraduría redujo el personal asignado al caso. El expediente permaneció abierto, pero sin recursos dedicados exclusivamente a la investigación. En 2012, Carolina Mendoza se mudó con sus hijos a otra ciudad, cambió sus números telefónicos, dejó de responder consultas de periodistas.
En 2015, el caso fue transferido a la división de casos fríos de la Procuraduría. No hubo más avances. Los 2 millones de dólares nunca fueron recuperados. Las cuentas en Panamá, Costa Rica y las Islas Caimán permanecieron vacías. No hubo más movimientos financieros vinculados a esos fondos. Sofía Paredes nunca fue capturada.
Su paradero actual es desconocido. No hay registros migratorios que indiquen si salió de México. No hay registros bancarios a su nombre real ni a los alias conocidos. No hay evidencia de que haya muerto. Los investigadores concluyeron que probablemente cambió de identidad nuevamente, que posiblemente salió del país usando documentos falsos, que el dinero fue ocultado en efectivo o transferido a cuentas bajo nombres no rastreables.
El caso permanece oficialmente abierto. La orden de apreensón sigue vigente. Cualquier información puede ser reportada a la Procuraduría General de la República. Hasta hoy nadie sabe dónde está Sofía Paredes. Nadie sabe si sigue viva. Nadie sabe si alguna vez será encontrada. El cuerpo de Andrés Villamizar descansa en una tumba en Monterrey.
Su familia intentó seguir adelante. La mujer que lo sedujo, lo traicionó y lo asesinó sigue en algún lugar. Libre, impune, invisible. El caso del piloto que desapareció con millones de dólares quedó sin resolver.