El Hombre en la Oficina: El Secreto de Daniel
Capítulo 1: El Susurro en la Oscuridad
Mi esposo acababa de salir de casa para un viaje de negocios, cuando mi hija de seis años susurró:
—Mami, tenemos que correr. Ahora mismo.
Me detuve, sorprendida por la urgencia en su voz. Lily era una niña tranquila, casi nunca dramática.
—¿Qué? ¿Por qué? —pregunté, agachándome a su altura.
Ella temblaba, sus ojos grandes llenos de miedo.
—No hay tiempo. Tenemos que salir de esta casa inmediatamente.
Por un instante pensé que era una broma, algún juego de niños. Pero el pánico en su mirada me hizo dudar.
Agarré mi bolso y me dirigí hacia la puerta principal. Fue entonces cuando sucedió.
Mi esposo, Daniel, apenas había salido del camino de entrada para su viaje de tres días. Lily, con las manos temblorosas, tiró de mi manga:
—Mami, tenemos que correr. Ahora mismo.
Al principio me reí nerviosamente.
—¿Correr a dónde? Papá acaba de irse.
Su rostro estaba pálido, los labios temblaban.
—No hay tiempo. Tenemos que salir de esta casa inmediatamente.
Algo en sus ojos me impidió ignorarla. Lily no era una niña fantasiosa; era observadora, demasiado observadora a veces.
Le pregunté a qué se refería, pero ella solo negó con la cabeza y susurró:
—Por favor. Él viene.
Mi corazón dio un salto.
—¿Quién viene?
Ella no respondió. Señaló hacia el pasillo que conducía a la oficina de Daniel. Fue entonces cuando noté algo extraño: la puerta de la oficina, que Daniel siempre cerraba al salir, estaba ligeramente abierta.
Agarré mi bolso instintivamente y alcancé la puerta principal. Antes de que pudiera girar la manija, un suave sonido resonó detrás de nosotras, el inconfundible crujido de una tabla del piso.
Me congelé.
Lily me agarró la mano con tanta fuerza que dolió.
—Mami, no te des la vuelta.
Siguió la voz de un hombre, tranquila y desconocida:
—No deberías haber intentado irte.
Mi aliento se quedó atrapado en la garganta. Me giré lentamente y vi a un hombre alto parado al final del pasillo. Vestía jeans, una chaqueta oscura y guantes de látex. Su expresión era inquietantemente relajada, como si nos hubiera estado esperando.
—¿Quién eres tú? —exigí, tirando de Lily detrás de mí.
Él sonrió levemente.
—Daniel no te contó todo, ¿verdad?
Antes de que pudiera responder, Lily susurró algo que me heló la sangre:
—Él es el hombre que vi anoche, mami. El que se esconde en la oficina de papá.
El hombre dio un paso más cerca.
—Su hija es muy inteligente —dijo—. Demasiado inteligente.
Fue entonces cuando comprendí que no se trataba de un robo al azar. Este hombre conocía a mi esposo. Y cualquier secreto que Daniel había dejado atrás ahora estaba parado en mi sala de estar.
Capítulo 2: El Secreto de Daniel
La tensión era palpable. El hombre se acercó, sus pasos lentos y calculados.
—¿Qué quieres? —pregunté, tratando de mantener la calma.
Él se detuvo a unos metros de nosotras, observando cada movimiento.
—No quiero hacerles daño —dijo, aunque su tono no era tranquilizador—. Solo necesito que me escuchen.
Lily temblaba, sus ojos fijos en el hombre.
—¿Por qué estabas en la oficina de papá? —pregunté, mi voz apenas un susurro.
El hombre miró hacia la puerta entreabierta.
—Daniel y yo compartimos un pasado —dijo—. Uno que él ha intentado olvidar.
Sentí que el mundo giraba bajo mis pies. Daniel nunca hablaba de su pasado. Siempre decía que había cosas que era mejor no recordar.
—¿Qué clase de pasado? —insistí.
El hombre sonrió, pero no había calidez en su gesto.
—Eso depende de cuánto quieras saber.
Capítulo 3: La Huida
Un ruido proveniente del exterior me hizo girar la cabeza. ¿Sería Daniel regresando? ¿O alguien más?
El hombre pareció notar mi distracción y se acercó otro paso.
—No intentes nada —advirtió—. Ya es demasiado tarde para huir.
Sentí el sudor frío en la espalda. Lily apretó mi mano.
—Mami, ¿podemos irnos? —susurró.
El hombre sacó algo del bolsillo de su chaqueta. Era una fotografía, arrugada y vieja. Me la lanzó y la atrapé por instinto.
En la foto, Daniel aparecía junto a este hombre y otra persona que no reconocía. Parecían felices, pero en sus ojos había algo oscuro.
—¿Qué significa esto? —pregunté.
—Es solo el principio —respondió él.
Capítulo 4: El Pasado Revelado
(En este capítulo, la protagonista descubre que Daniel estuvo involucrado en algo peligroso en su juventud, quizás una red criminal, un robo, o un secreto de espionaje. El hombre revela detalles, y la protagonista recuerda momentos extraños en el pasado de Daniel: llamadas misteriosas, viajes repentinos, y una vez que desapareció por días sin explicación.)
Capítulo 5: La Decisión
(La protagonista debe decidir si confiar en el hombre para saber la verdad o intentar huir y proteger a su hija. El suspense aumenta cuando el hombre revela que Daniel le debe algo, y que ahora ella y Lily están en peligro si no colaboran.)
Capítulo 6: El Juego del Gato y el Ratón
(El hombre les da instrucciones: deben buscar algo escondido en la oficina de Daniel. Mientras lo hacen, la tensión crece. Encuentran documentos, fotografías y una carta de Daniel confesando su temor de que el pasado lo alcance.)
Capítulo 7: La Revelación Final
(Descubren que Daniel intentó proteger a su familia de una amenaza, pero no pudo evitar que el pasado regresara. El hombre revela su verdadero motivo: no busca venganza, sino respuestas sobre una traición que ocurrió años atrás.)
Capítulo 8: El Regreso de Daniel
(Daniel regresa inesperadamente. Hay una confrontación entre él y el hombre. La protagonista y Lily presencian la verdad: Daniel no es el villano, pero tampoco es inocente. El capítulo explora el perdón, el miedo y el amor familiar.)
Epílogo: Un Nuevo Comienzo
(La familia debe reconstruir su vida después del trauma. El pasado ya no es un secreto, pero el futuro sigue siendo incierto. La protagonista promete proteger a Lily a toda costa, y Daniel jura nunca volver a ocultar la verdad.)