Campesina Humilde Halla A Una Niña Abandonada Dormida En El Granero Y La Verdad La Hace Llorar

campesina humilde, hala a una niña abandonada dormida en el granero y la verdad la hace llorar. Un grito ahogado en la garganta. Eso fue lo primero que sintió Bianca al entrar al establo esa mañana. El corazón le golpeaba el pecho con fuerza, no por el trabajo de la granja, sino por el terror puro.
El aire olía a eno seco, a tierra húmeda y a algo más, a un miedo silencioso. Sus ojos, acostumbrados a la penumbra del amanecer, tardaron un segundo en enfocar la pequeña figura acurrucada sobre las pacas de alfalfa. Era una niña dormida profundamente, pero lo que hizo que las lágrimas de Bianca se asomaran no fue solo encontrarla.
El sol apenas comenzaba a pintar de oro las colinas de Guanajuato, México.
Para Bianca, de 28 años, cada amanecer era un recordatorio de su soledad. Hacía dos años exactos que sus padres habían fallecido dejándole la granja familiar. Ella la cuidaba con una devoción casi religiosa. Era el último lazo que le quedaba con ellos. La casa era demasiado grande para sus pasos silenciosos. A veces juraba que aún podía oír la risa de su madre en la cocina o los consejos de su padre en el corral, pero solo era el viento.